Restaurante Carpaccio
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Carpaccio
Carpaccio
Restaurante Carpaccio es el resultado de la experiencia acumulada durante varios años en diferentes sitios del mundo gastronómico por el chef Arturo Franco, quien creo un estilo propio de restaurante escogiendo en el año 1998 una casa estilo ingles adecuando sus ambientes, pero conservando su originalidad; Por este motivo Restaurante Carpaccio cuenta con diferentes ambientes reunidos en un mismo lugar, convirtiéndose en el sitio ideal para los amantes de la buena mesa y sitio especial para probar los más exquisitos platos Italianos y mediterraneos o, si se prefiere, degustar un vino de la casa u otro licor de nuestro selecto surtido, siempre servidos con una inmejorable atención en un ambiente cordial.

Después de tener varios años de experiencia en la sede principal, el Hotel Bogotá Plaza abre sus puertas al Restaurante Carpaccio en el año 2003, donde desde el piso 11 se quiso dar a conocer un nuevo estilo alegre, casual y siempre comodo con la mejor panoramica, desde donde literalmente se pueden ver los cuatro puntos cardinales de la ciudad, esta sede del Restaurante Carpaccio ha resultado el escenario perfecto tanto para una velada romantica (con velas y decoración incluidas), como para una reunión de negocios a plena luz del día o para celebrar los eventos importantes de su vida.

Pero qué es el Carpaccio?


Es toda preparación en finas laminas de un alimento presentado en crudo y aliñado de múltiples maneras, hoy en día nuestro cheff y propietario Arturo Franco insiste en que es el plato perfecto porque, además de liviano tiene muy buen sabor al estar preparado con los más finos ingredientes y acompañado de productos muy delicados, hoy en día dice “ haber montado un lugar con esta especialidad fue un reto que nuestros comensales asumieron con gusto”.

Regresando a la historia del Carpaccio, se dice que un día por allá en los años treinta, un chef llamado Giuseppe Cipriani se encontró un buen día con que una condesa, buena clienta de su establecimiento, le indicó que su médico le había prescrito comer carne cruda, y le preguntó si tenía en su carta algún plato con esa condición. Así que cortó una finísima lámina de un solomillo de buey, que aliñó con mayonesa aderezada con mostaza y salsa perrys.

El caso es que a la condesa le encantó el plato y le preguntó a Giussepe por su nombre, para poder pedirlo en futuras ocasiones. Recordando que en Venecia se mostraba en esos días una exposición del pintor Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizaban por la profusión de los colores rojo y amarillo contestó: Carpaccio de buey. La condesa se fue contenta y nació un nuevo plato para la gastronomía internacional.
 


Calle 69A # 9 - 14 - Tel: 212 96 41
Calle 100 # 18 - 30 Piso 11 - Tel: 632 22 00, Ext: 3053
Bogotá - Colombia